martes, 29 de octubre de 2013

“A Talleres lo veo muy bien en esta temporada”



Lo afirma una gloria de la “T”, Gustavo Lillo. Además, el ex volante nos cuenta de sus inicios en su Mendoza natal, como llego al equipo albiazul, que destaca de la Copa Conmebol en el año 1989 y la ida a Rusia, entre otros temas.

-¿Donde y cuando empezaste a jugar al futbol?

Empecé a jugar cuando tenía diez años, en el barrio que vivía mi abuela, Unimev, provincia de Mendoza, donde se hacían torneos y partidos entre barrios de la zona cercana.

-¿A qué jugador admirabas de chico?

Admiraba a (Diego) Maradona, en la época que salimos campeones del Mundial de 1986.
-¿Como llegaste a Godoy Cruz?

Llegue gracias a un amigo, que jugaba conmigo en el barrio, con edad de Séptima División.
 
-¿Quien es el clásico del Tomba y como te fue con este?

El clásico de Godoy Cruz es con Andes Talleres, porque están muy cerca las canchas de ambos equipos, y siempre me fue muy bien enfrentado al conjunto azulgrana, tanto en las Inferiores como en la Primera de la Liga Mendocina.

-¿Cuando debutaste en Primera y de la mano de quien?

Debute a los 16 años contra San Martín, por la Liga mendocina, de la mano de Alberto Garro.
-¿Como surgió ir a jugar a Talleres de Córdoba?

Después de jugar tres años en Godoy cruz en el Nacional “B” y haber enfrentado a Talleres en varias ocasiones, surgió la posibilidad de que, precisamente, la “T” me comprara para poder jugar en dicha institución.

-¿Que se siente jugar un clásico cordobés?

Es algo muy emocionante, se viven dos semanas muy apasionadas con los hinchas, tanto en la semana previa al partido como en la semana después.

-¿En la “T” se pudo ver al mejor Lillo?
Si, en Talleres se pudo ver al mejor Lillo.
-¿Que destacas de la Copa Conmebol obtenida con el conjunto tallerin en el año 1998?

Destaco el grupo que había, estábamos muy unidos. Además, fuimos muy consientes todos de lo que estábamos jugando y de lo que representaba jugarla para la institución. Se consiguió ganarla gracias al plantel que se encontraba en ese momento.

–Jugaste un tiempo en Krylya Sovietov de Rusia, ¿Como es la vida allí?

La vida en Rusia es tranquila, lo único complicado es el idioma, pero lo demás es como en todos lados. Con respecto al futbol, es tranquilo se puede jugar y la gente va mucho a la cancha a ver los partidos de local; teníamos de promedio 25 mil personas por encuentro.
-¿Como fue tu paso por San Martin y Gimnasia de Mendoza?

El paso por San Martin no fue muy bueno, estaba lesionado y era un momento complicado para el club, por el caso del jugador (Carlos) Azcurra, el cual recibió un disparo de un policía, en la cancha, por un clásico mendocino. Además, luego no me puse de acuerdo con algunas decisiones que tomaba Marcelo Fuentes, DT del conjunto Chacarrero de ese entonces y decidí irme. Por otra parte, en Gimnasia volví a jugar después de seis meses y me trataron muy bien. Es más, tengo muchos amigos ahí, como el ex presiente del club, Jorge Guzzo.

-¿Por que deciste terminar tu carrera en Guaymallen?

La decisión de terminar la carrera ahí fue más que nada por cansancio de los viajes y las concentraciones.

-¿Qué partido que hayas jugado nunca te vas a olvidar y por qué?

Siempre recordare el clásico del ascenso contra Belgrano, porque fue el partido bisagra en mi carrera. Además, en ese encuentro pude alcanzar mi sueño, que era jugar en Primera División. También,  en ese pleito, me di el gusto de convertir un gol de penal y salir campeón.

-¿Como lo ves a Talleres en temporada en la “B” Nacional?

Lo veo muy bien, hay que ajustar un par de cositas nada más, pero creo que hay un muy buen plantel, que va a dar muchos resultados positivos.

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